La llegada del verano es sinónimo de bodas: buen tiempo, días más largos, el color de los paisajes… Es la estación del año ideal para esta celebración y es algo que me encanta. Todas son diferentes, lo que ayuda a dejar fluir la imaginación en función del espacio, el momento del día y, sobre todo, de la pareja. Cada una es única y especial.
En una finca preciosa de Alaró, en Mallorca, se casaron Paula y David. Fue increíble, y me gustaría compartir este momento tan especial:
¡Que vivan los novios!
